martes, agosto 08, 2006

Reivindicaciones (I)



La anguila (1997), de Shohei Imamura: Mi homenaje personal al recientemente fallecido Shohei Imamura será recomendar esta película, una de las últimas que hizo y que, tras ganar la Palma de Oro en el Festival de Cannes fue olvidada tanto por la crítica como por el público. Y es que La anguila tiene las mejores esencias del cine del director. Todo comienza como la amarga y violenta historia de un marido responsable y trabajador que asesina a su mujer al descubrirla con otro hombre, tras semanas de recibir inquietantes anónimos. Es difícil no revolverse incómodo ante la contemplación de Koji Yakusho apuñalando a su esposa mientras su camisa se tiñe paulatinamente de sangre. ¿Qué pensariais si os dijera que tras esta salvaje escena, la película de un giro radical, y pasa de ser un amargo y seco drama a una comedia tierna, afectuosa, comprensiva, sobre el amor a la vida y las segundas oportunidades?. De esto sólo era capaz el maestro Imamura, con su sentido del humor a veces surrealista, a veces ingenuo, combinando la violencia en su más crudo estado con un ternurismo cercano a lo infantil. Y sobre todo eso, un lirismo inconfundible, unos personajes del Japón provincial que suscitan el cariño del espectador en su ignorante vulgaridad, una curiosa visión del sexo... .
Una película que, a la vez, conmociona y emociona. Para este humilde cronista, la mejor de su autor, amén de no ser la más famosa.

Jugada de presión, de Paul Auster : Auster comienza aquí a edificar su peculiar universo de contingencias, personajes ajenos al mundo hasta límites casi irreales y, sobre todo, de una ciudad construida (y como la Torre de Babel, inacabada) sobre aquella tierra que los colonos europeos entendieron como el paraíso perdido: Nueva York. Aún tratándose de una novela que intenta imitar y homenajear las laberínticas tramas de Chandler y la aspereza de Hammett, y por tanto, quizás de la obra menos personal del autor, es interesante notar cómo desde esta primera novela comienza a crear en el seno de una novela negra un conjunto de temas (aquí tratados de forma casi "colateral") y obsesiones que desarrollaría en sus libros posteriores.
Jugada de presión no es una obra maestra, pero sus diálogos agudos e inteligentes, su irónico sentido del humor y la manera en que el novelista lleva el sórdido paisaje americano de los años 30 de Hammett hasta los 80 de Auster, la hacen una obra que no pierde el interés en ningún momento. Además, está muy bien escrita y algunos pasajes (Como el último encuentro sexual de Klein con su esposa) son simplemente deslumbrantes.

6 comentarios:

Sandra dijo...

Parece que "Jugada de presión" no es como la trilogía de Nueva York, sino un poco menos liosa, ¿no Igna?

Dostoievski dijo...

Es una novela negra al estilo clásico, como las de Hammett. Con rasgos autorales, sí, pero sin salirse de los cánones del género.
Saludos.

PD: ¿Quién es el tal Igna? Yo me llamo Dostoievski.

La Emperatriz dijo...

Ja, ja, ja....El tal Igna.A mí a veces se me escapa también. Tomo nota del libro de Paul Auster. Suena muy bien. (Tenía previsto leer algo suyo durante el verano, pero por el camino que voy, creo que lo tendré que aplazar. Soy lo peor). Un beso.

Horrorscope dijo...

No he visto la una, ni he leído la otra. Lo que he leído de Auster me gusta, y de Imamura aún no he visto nada pero me intertesa.

Anónimo dijo...

Tengo la de la " anguila " muertísima de risa. A carcajadas. La verdad, a ver si saco un poco de tiempo para verla ( miento, a ver si saco un poco de ganas, que tiempo tengo todo el del mundo )

PREMUTOS ( NORBOSKOSO OSCILANTE )

Anónimo dijo...

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